Los recientes sucesos acaecidos en el Perú, concretamente en las sierras de Cajamarca, al norte de país, han puesto en tela de juicio el valor de la minería, la pobreza, el turismo y el futuro de sus gentes. Para nuestros lectores que nos leen desde países lejanos les diré que el Perú es un territorio inmensamente rico desde épocas inmemoriales. Lo sigue siendo ahora: oro, plata, cobre, plomo, zinc, petróleo, gas, turismo, tierra fértil con todos los climas del mundo y unos cien etcéteras. Pero somos al mismo tiempo un país pobre por la pobre visión de sus gobernantes y políticos de segunda categoría que tenemos desde siglos atrás quienes no han sido capaces de llevarnos a la tierra prometida.
La rica tierra cajamarquina es un caso de estos. Tú caminas por sus chacras, pateas una piedra, sale oro y cobre. Más allá, haces lo mismo y salen aguas termales...... y así...Sin embargo, Cajamarca, tierra de mis ancestros maternos siempre vivió en la pobreza extrema pero sentado en un banco de oro y plata. Pero resulta que ahora, autoridades y campesinos, menos mal que no todos, se oponen drásticamente a una inversión en minería para extraer cobre por un valor de... 4 500 millones de dólares por que temen que la mina se lleve toda su agua para sus ganados y no puedan sembrar con el agua de 4 lagunas que les sirven.
Así como esta inversión gigante hay unas 5 más esperando en cartera, que de ejecutarse con las reservas, reglamentaciones y requisitos medio ambientales que el mundo moderno exige a la minería del siglo XXI, en una década habremos dado un salto espectacular en la economía y tal vez pasemos a ser un país del segundo mundo.
Estoy a favor de la inversión minera en Cajanarca pero con los más altos estándares de explotación y conservación medio ambiental y protección del agua. Pero estoy en contra de la explotación por la explotación para luego llevarse el mineral sin darle ningún valor agregado. Esta ha sido la causa precisamente de seguir siendo pobres y la madre del desempleo. Pero si la mina La Conga de Cajamarca va a darle un valor agregado y convertir las piedras en cables de fibra óptica de cobre, seguro que habría empleo para miles de cajamarquimos. Allí se acabaría la pobreza. Y yo aplaudiría a rabiar...
Pero Cajamaca tiene también otra riqueza aún más grande: el turismo. Su escenario natural, histórico y de culturas vivas la otorgan un potencial igual que La Conga pero con la diferencia que el turismo es una actividad limpia y sin chimeneas como se decía antaño. La explotación de sus aguas termales como en Pucón en Chile, con un trabajo profesional, competitivo y de calidad los catapultará a otros horizontes y traer mas compradores de su turismo.
Entonces entramos en el terreno de las ventajas competitivas, es decir, seleccionar las regiones del país que tienen las mejores posibilidades de crecimiento a partir de sus capacidades, potencialidades y recursos. En todos los casos el turismo aparece por sí solo, por tato, la planificación cae como anillo al dedo.
En este escenario, la planificación del turismo se
basa en principios generales que orientan la explicación de varios hechos específicos que hemos observado en el
terreno pendular de la riqueza y la pobreza en el mundo en el que el turismo es
un protagonista excepcional.
Esto implica un marco de referencia que contiene un
punto de vista sistemático de distintos
fenómenos como la pobreza, economía, gobiernos, política, futuro, ventajas
competitivas, PBI, riqueza, economía primaria, secundaria y terciaria, etc. que
hay que vincular y relacionar para trazar diagnósticos y objetivos de largo
plazo.
Para cada caso de planificación, es preciso construir planteamientos nuevos cuyos alcances y
profundidades permitan descubrimientos de la realidad actual y efectuar
proyecciones y escenarios futuros. El rasgo fundamental de esta
realidad es que los llamados países ricos han pasado a un nuevo plano del
mercado internacional, pues venden y comercializan básicamente bienes
correspondientes a la economía secundaria y han dado un salto gigantesco hacia
el boom de la economía actual: la
terciaria.
Por tanto, producir bienes y servicios en esa magnitud significa
poseer el conocimiento y la tecnología para llegar a tal grado en la
producción. Es decir, los países ricos que poseen estos instrumentos tienen
aseguradas varias décadas de bienestar y prosperidad para sus pueblos.
Inversamente, los países pobres carecen del conocimiento y
tecnología para crecer lo que los pone
en un trance infranqueable para salir de esa situación. Se sustenta esta
realidad desde el momento en que la mayoría de países pobres aún persiste en
posicionarse en una economía primitiva denominada primaria con la que conviven
hace años.
Estimamos que la distribución de la riqueza sigue y
seguirá siendo desigual en la medida en que el statu quo se mantenga. Ahora
bien, el detonante de esta situación es uno solo. Ser portador del conocimiento
y la tecnología. Aquellos que los poseen se explican por su alto nivel de
educación impartida en sus escuelas universitarias e institutos de
investigación. Entonces habrá que
planificar este nuevo escenario.
Nos
hacemos una pregunta: ¿Cuánto tardará un país pobre, laborioso, creativo
emergente y emprendedor como el Perú
para competir con uno como Bélgica por ejemplo en la producción de
bienes? Siendo benévolos, estimamos que no menos de dos décadas. Tal vez sea un
caso similar o de mayor magnitud para otros pobres. Pero es más sorprendente
constatar que precisamente estos países pobres continúan dramáticamente con
dichas políticas económicas de afianzar su economía primaria lejos de dar un
salto cualitativo hacia la economía terciaria.
Nos
seguimos preguntando, ¿Por qué continuar con este esquema de desarrollo que
sólo causa pocas oportunidades de empleo, usualmente sofisticado en la
preparación de sus cuadros, que enajena, destruye y contamina? ¿Por qué la clase política y dirigente de
nuestros predios tiene este pensamiento trasnochado? ¿Por qué no damos un giro novedoso y
planificamos hacia la economía terciaria para vender turismo que genera
desarrollo más rápido, con más empleo directo e indirecto que todos los otros
sectores de la economía mundial?
Identifiquemos
los casos del Perú, Ecuador, Costa de Marfil y Kenia, un puñado de desafortunados del conocimiento y la
tecnología. ¿Habrán llegado a un nuevo plano de su desarrollo en el 2021
vendiendo materias primas o vendiendo turismo que es lo que tienen mejor, a la
mano y de maravilla? Esa es la cuestión a resolver por la planificación.








