La Organización
Mundial de Turismo y sus Estados miembros celebran cada año el Día Mundial del
Turismo el 27 de septiembre. Su objeto es fomentar la sensibilización entre la
comunidad internacional respecto a la importancia del turismo y su valor
social, cultural, político y económico. El evento intenta contribuir a afrontar
los retos mundiales señalados en los Objetivos de
Desarrollo de las Naciones Unidas para el Milenio (ODM) e
incidir en la contribución que puede aportar el sector turístico para alcanzar
estos objetivos.
Haciendo un poco de historia y encontrar el por qué de esta
fecha, rememoramos que se instituye tal celebración, en la Tercera Asamblea General
de la OMT reunida en Torremolinos, España, en setiembre de 1979 la que acuerda
festejar a partir de 1980 el Día Mundial del Turismo por todos sus Estados
socios, entre ellos el Perú. La fecha del 27 de septiembre
se eligió por coincidir con un hito importante en el turismo mundial: el
aniversario de la aprobación de los Estatutos de la
OMT el 27 de septiembre de 1970.
Esta
fecha del Día Mundial del Turismo resulta especialmente idónea al coincidir con
el fin de la temporada alta en el hemisferio norte y el comienzo de la
temporada en el hemisferio sur, un momento en que el turismo está en la mente
de millones de personas de todo el mundo.
Quiere
revelar luego de años, lo que aconteció en nuestro país por esas fechas.
Nosotros celebrábamos absurdamente el Día del Turismo el 12 de Octubre por un
acuerdo de la Municipalidad de Lima. La razón era porque ese día Cristóbal Colón
desembarcó en América y se convirtió en el primer turista o algo parecido. Bien
sabemos que nuestro viejo Colón no fue el primer turista que llegó a estas tierras. Eso ocurrió siglos después.
En 1980,
con la llegada de un nuevo gobierno,
recuerdo nítidamente al Viceministro Ghezzy
y a Javier Ríos Burga, a la sazón, Director General de Servicios Turísticos
y a Alfonso Salcedo, presidente de FOPTUR, el antecesor de PROMOPERU, quienes
manejaban los hilos. A ellos les propusimos cambiar de cuajo la situación
tragicómica por la que pasábamos en referencia a nuestros países vecinos y
amigos. Todos ellos celebraban estas fiestas el 27 de setiembre.
En mi condición
de Jefe de la Oficina de Relaciones Internacionales del Ministerio de Turismo de entonces, y mis
colegas Daniel Soto y Jorge Becerra del
FOPTUR, montamos una ofensiva de convencimiento a las nuevas autoridades.
Logramos su aceptación y aprobación con nuevas normas adecuándonos y poniéndonos
a la altura de los tiempos. Fue un logro pequeño, pero al fin nos pusimos en el
estándar internacional. Los que se resisten al cambio no toleraron tal determinación
de las autoridades de turismo.
Este día
representa una fecha de reflexión, relanzamiento o sencillamente de ubicarnos
en el lugar que nos corresponde en el desarrollo de la nación y el valor que
tiene en estos nuevos tiempos de crecimiento. Ocupar el tercer lugar entre los productos
que exporta el Perú luego del oro y el cobre no es poca cosa como tampoco lo es
estar por encima de productos tradicionales por los cuales los políticos y
gobernantes prestan mucha atención menos al turismo. Cito a algunos a los que
sobrepasamos largamente en producción: zinc, plomo, plata, hierro, harina de pescado,
café, algodón o azúcar.
La diferencia
entre el turismo y los demás es que para privilegio de nuestro país es que nosotros
producimos con altos valores agregados razón por la cual generamos muchos empleos
directos e indirectos. Muchos más que la minería por ejemplo. Sin embargo, no
ensuciamos ni depredamos nuestra riqueza natural.
Es sustantivo
recordar que la contribución del turismo al PBI nacional va entre el 5% y 7%. Un aporte gigantesco a
su grandeza. Pero su aporte mayor es que
es un instrumento de lucha contra la pobreza. Tenemos cientos de campesinos que
se benefician con el gasto turístico presentándoles una nueva alternativa para
sus hijos. Me consta personalmente los beneficios que perciben mis amigos
campesinos y arrieros de Cachora en el río Apurímac en plenos andes.
En este
día, envió un abrazo fraterno a todos mis colegas del turismo del mundo, empresarios,
operadores, autoridades, gremios, estudiantes, cocineros, taxistas, mozos,
lancheros, arrieros, bartenders, recepcionistas, administradores, gerentes,
profesores, …… la lista es demasiado
larga. A todos ellos un saludo cordial para continuar en la batalla por generar
paz, amistad y bienestar en el mundo.
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